Monday, August 12, 2013

Souvenir de odio


Todo comenzó un Sábado a mediodía.... emprendíamos la marcha de Villafranca a Leon con equipajes equivocados y pena, mucha pena, una pena que le pesaba incluso al cococar*.

Nadie quería volver y el universo decidió que sería divertido equivocarse de salida, por lo que, en reserva y a lo loco, el coche iba a Coruña sin poder dar la vuelta.
Media hora después y tras esa pequeña travesura del destino que se reía de nuestra pena, emprendimos el rumbo correcto.
Una serie de factores más, hicieron que la hora, como siempre, fuera pegada a nuestro culo. A muchos Km por hora, con la cocos al volante creyéndose el caballo Spirit,  intentábamos llegar a la estación para ir a Bilbao o a donde fuera, repito que no queríamos volver.

Para hacerlo más interesante, no existía ese tren a Bilbao... pero si nos empeñamos en no volver, no volvemos...y allí estábamos en ese tren rarer destino Vitoria donde la gente nos miraba como si estuviéramos locas porque nos reíamos y no sabíamos de que iba la vida, y nos decían que el tren se separaba y nada, no entendíamos donde íbamos a acabar... turismo aventura.
Llegamos. Preguntamos. Andamos. Fuimos al BBK de las narices que nos cobró nada más y nada menos que 3 euracos de comisión... BIEN, pilla lo que quieras BBK, yo invito.
Ya está, bus a Bilbao.
Llegamos. Andamos. No entendíamos la vida. Metro. Llegamos. Llegamos tantas veces que la vida nos daba vueltas como una noria y no sabíamos que ocurría ni si la tierra era redonda y cuando vino Mikel Ocaña a buscarnos, con esa peluca y esas patillas de Curro Jiménez... pues entendimos menos.

Omitiré las cosas bonitas.

Esa misma noche, por la mañana,  mientras el limpiacalles hacía su oficio (es decir, limpiaba) con algo que parecía vodka-lima... ocurrió la desgracia del verano.
Inclinaba yo un vaso con contenido +18 mientras sujetaba mi amado móvil y veía el espectáculo, cuando, como en otras ocasiones, mi mano decidió por libre que el móvil estaba calentito y necesitaba refrescarse... el cerebro pensó: Bueno ¿Porqué no?; Y dio la orden.
No vivía... no sabía si estaba en coma, muerto, o inconsciente por un ratito.
Fue un coma etílico. Ya está bien. Recibió corriente y unas horitas en la UCI del arroz...

Omitiendo más cosas bonitas, porque solo me gusta quejarme y contar las desgracias... proseguiré con esta historia de horror y destrucción.

Tocaba volver a casa, no quedaba más dinero...
Subo al tren, busco mi coche, mi asiento... todo correcto. Me senté en la ventanilla porque me gusta la ventanilla... quería apoyar mi cara sobre el cristal, viendo caer la lluvia por él de la misma forma que resbalaban las lágrimas por mi cara, posando la mano melancólicamente despidiéndome de las tierras vascas... que me gusta la ventanilla, y punto.
Al rato llega una señora y un señor, se empiezan a pelear por mi sitio... insinúan que como soy joven, rubia, guapa a rabiar y con un cuerpazo de modelo de lencería fina, soy tonta. El resultado fue que el señor se fue a su coche, que no era ese, todo gracias a mis explicaciones de organización de trenes... pero la señora se quedó para hacerme la vida imposible... y esto quedará más bonito en diálogo:
(La señora parecía una amable ancianita de las que hacen punto y galletitas pero el mismisimo lobo vestido de cordero)
- Niña, el mio es el de la ventanilla..
- Ah pues si quiere se lo cambio...
(Señora mira mal)
A todo esto yo tenía la mesa llena de cosas puesto que se me rompió la mochila (desgracia que había olvidado) y tenía que llevar todo en las manos...
- No hija
(Señora se sienta al otro lado del pasillo y... adivinen, en el asiento del pasillo.. pues ok.)
Pasan el tiempo, lento, triste, frio... y viene un chaval de arillas, hace saber a la señora que está sentada en su sitio...
- ES QUE LA NIÑA ME ESTÁ OCUPANDO EL SITIO
Bochorno absoluto..
- Espere, que le cambio el sitio si quiere..
- Es que es mi sitio (Mira mal)
Empiezo a mover mis cosas de sitio, móvil, cascos, cartera, revista, chaqueta... la señora espera pacientemente y espera a que haya cambiado todo de sitio.
- Déjalo, me siento aquí (Mira mal) Pero estás en mi sitio.
Se sienta a mi lado, me contengo para no asesinarla... deseo llegar a casa y recordarla con profundo odio... y entonces llego, y me quiero bajar...
- Ah, ¿Te quieres bajar?
- Si
Y la señora no movió ni el dedo que mueve para encender la tele cuando echan Puente Viejo... y me fui con toda mi pena y mi odio.

Continuará...







*Cococar: coche de Leti Cocos.

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