Friday, October 4, 2013

La soja no es tan buena como la pintan...

A veces el universo nos envía señales que no queremos ver... a mí ayer me envió una muy clarita que no pude esquivar.
Empezaré la historia como debe ser, por el principio de los tiempos...

Una serie de acontecimientos me venían indicando desde hace tiempo que he cogido peso... unos pantalones que ya no entran, un coche que arranca con más dificultad cuando tu subes....una madre que te lo dice a la cara y sin delicadeza... esas cosillas.

Yo no quería darme cuenta. Cuando entraba en la ducha hacía un baño turco para que el espejo se empañara y no tener que verme en el reflejo... pero ayer....Ayer una señal divina me hizo comprender.
Cenar dos veces es, además de un lujo, un exceso.
 Siendo estudiante cenar dos veces es también vivir por encima de mis posibilidades, pero a mi me gusta vivir así... como una gordita feliz.
Anoche, cuando estaba cogiendo del altillo comida mala de sobre para cenar.. (Que sí, la comida de sobre es mala malísima como el demonio pero los tupper recalentados también, a mí no me engañáis) pues ocurrió que no me apetecía subirme a la banqueta (así somos la gente bajita, muy de no aceptarlo... además que a mí me gusta hacer el ridículo y prefiero alcanzar las cosas a saltitos) y por eso, tentando la suerte, tiré un bote de salsa de soja sobre mí.
Todos sabemos ya a estas alturas de la vida, que me gusta que me caigan botes de cristal en la cabeza para sentirme viva... pero no fue así. Esta vez el bote se rompió en el suelo.
Lloré, y lloré por varias razones... primero porque se había roto y desparramado... eso suponía no comer más salsa de soja y tener que fregar,porque si lo dejas secar verás tu luego para quitarlo... aventura. (A todo esto, lo dejé secar... vivo al limite)

Seguí con mi vida y derrepente vi que tras de mi dejaba huellitas de sangre y entonces sentí el dolor. Un cristal había decidido hacer su vida en la planta de mi pie...
Esta serie de catastróficas desdichas me hicieron pensar... interpreté la situación como que cenar dos veces era un error. Lo de que debería dejar de guardar mis cosas en los armarios altos he decidido pasarlo por alto, igual que lo de ponerme zapatillas para estar en casa... (mis padres llevan toda la vida intentando que me las ponga, de hecho me las llegaban a atar con gomas... pero esa historia ya la contaré otro día... y quiero dejar claro que si lo hacían era por amor) mis pies merecen libertad.
El caso es que, la sangre seca también sale muy mal... pero me parecía que quedaba artístico. Decidí dejar ahí el recuerdo de lo que había pasado.

Hoy es un día triste porque no puedo comer salsa de soja.


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