Monday, December 16, 2013

Cumplelos como puedas.

Hoy he venido aquí a hablar de mi amigo Sala Salita Salón Comedor... si tuviera un mellizo, sería él.
¿Por qué? Fácil. Le gusta travestirse de Caperucita. 

El otro día fue su cumpleaños... y no es que se me olvidara, no del todo... es decir, me acordé, se me olvidó, me volví a acordar mientras iba en bici... pensé: ahora le escribo algo, se me olvidó de nuevo... y claro, como lo último que hizo mi cerebro fue olvidarlo, da igual cuantas veces lo hubiera recordado... porque se me olvidó. 
La culpa la tiene el plan Bolonia, que no me deja retener en el cerebro las cosas importantes de la vida... 

Este hombrecito es buena persona porque siempre vamos juntos a regalar sangre y tiene un coche con dirección resistida, por lo que entiende mi dolor. 
Fue el primer humano con el que fui a los archivos a ser mareada, y eso también es importante.

Uno de esos días en los que fuimos a regalar sangre, teníamos una excursión divertida de morirse por la tarde... y yo a veces vivo que parezco una madre de familia numerosa, de un lado para otro y dándome tiempo a comer un triste bocadillo de nocilla sin corteza.
Claro, pasó lo que pasó....En plena excursión el caperumundo se absorbió a sí mismo, las voces eran ecos, aparecían los puntitos blancos de cuando se desintonizan los canales en las caras de la gente y el estómago estaba bailando bumpin... pasé de tener la cara color vainilla o blanco titán.

Pero a la hora de volver a casa ahí estaba el monstruo de las galletas, osea Caperusalas, osea sala salita salon, es decir, Guillermo según la partida de nacimiento... que estaba preocupadito el hombre y me dijo: yo te sigo con el coche.

Pero es que yo soy muy rápida, y muy libre y muy de escaparme... así que eso de seguirme no ocurrió, pero después comimos un regaliz celebrando la vida. 


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