Monday, December 23, 2013

Navidul, navidul.


Estaba reflexionando yo acerca de las navidades de ayer, hoy y sobre todo de mañana...
La verdad es que siempre he sido una niña de tener mucho mundo interno y claro, tan metida estaba yo en mi mundo que no me enteraba muy bien de que ocurría fuera... total, que yo sabía que era navidad porque se comía mucho con mucha gente, en muchas casa y unos señores me traían regalos.

Cuando digo que no me enteraba... en realidad quiero decir que no me entero... porque, llamadme paleta, sigo sin saber como funciona eso del nacimiento.. (pero luego bien que me ponian de virgen María con el nenuco en la función del cole).  La parte que me interesaba, la de los reyes magos... esa sí la tenia más o menos clara.
Yo era fiel a poner mi árbol de navidad, que empezó siendo gigante y después encogió... o yo crecí, también puede ser ... Sabía que existía eso de ''poner el nacimiento'' pero como yo no me enteraba del asunto, pues ni me iba ni me venía...  La verdad es que nunca me pregunté que significaba cada cosa, asumía que se adornaba la casa y ya está. Lo que más me gustaba era llenar los cristales de mierdinieve artificial en forma de dibujos, me empleaba a fondo...
Me preocupaba mucho no poner el árbol por si no me dejaban regalos y era muy feliz cuando tenía que dejar allí las zapatillas, porque eso significaba que no las tenía que tener puestas en los pies.

Aun así yo me hacía preguntas, no me encajaban las cosas... ¿Pagaban los reyes al Toys 'r' us o como eran los reyes se lo podían llevar gratis? ¿Donde dejaban los camellos para entrar en mi casa?
Mi madre, la mujer, respondía como podía... yo me imaginaba los camellos ahí en el callejón de mi casa, desprotegidos... y les dejaba agua porque pobrecitos, hacían todo el trabajo sucio.
A los reyes les hacía un surtido de turrones con cocalacao, un surtido rico rico con todas las cosas que a mi no me gustaban de la bandeja de los dulces... mazapanes a mansalva, claro.
Mi generosidad con la cena explica un poco cómo mi padre fue perdiendo la figura.

Las navidades molaban un poco porque veía a mis familiares de tierras lejanas o cercanas todos juntitos, Ramón García tenía una capa y en la mesa había unos bichos naranjas con bigotes que a todo el mundo le gustaban mucho y se pegaban por ellos...a mí me hacían gracia, pero atraerme, no me atraían.
Santa Claus a mi casa no venía porque no me caía bien, yo era feliz así.. le negaba la entrada porque no entendía la función de ese señor en el portal de belén.

Ya cuando se perdió la magia de la navidad todo se volvió un poquito más feo.. te dabas cuenta de que los reyes no pagaban en el toys 'r' us, pero alguien sí lo hacía... y como que apetece menos celebrar, sobre todo si es Raphael el que te desea suerte en la loteria y Belen Esteban la que da las campanadas...
En mi casa ya no hay decoraciones... hubo en tiempo que empezamos a poner un nacimiento... cuidao, lo empezamos a poner porque a mi padre y a mí nos apetecía ir a recolectar palos y construir un pueblo en miniatura, era la excusa para que mi madre nos dejara llenar el salón de mierda del parque reciclada.
Lo de poner mierdinieve no lo he vuelto a intentar, porque ya entiendo lo que es limpiar los cristales.

Luego está el demoño de la navidad que posee a mi madre y ésta se cree que tiene 27 hijos a los que alimentar, se vuelve loca en la cocina... no te deja entrar, se estresa... te obliga a comer lo que no has comido en todo el año... qué obsesión, no entiendo porque tengo que comer 7 platos, luego no me queda sitio para el turrón.
La bandeja de los dulces es otro cantar... siempre voy ilusionadisima a cebarme y son todos yemas de huevo, mazapanes, polvorones (que saben a tiza blanda)... vamos, que no me como yo eso, que me saquen el turrón de suchard. Lo realmente importante de las navidades es el turrón de suchard que desde que tengo memoria hace las funciones de uva cuando tengo que dar la bienvenida al año.
Recuerdo que cuando era más pequeña ponía cara de tonta mientras los demás comían sus uvas y yo como quedándome anclada en el año... hasta que inventé mi tradición.

La única cosa que cumplo es la de ponerme algo rojo, soy tan pobre que solo pude estrenar unas braguitas rojas en el 2009 y desde ese año son las bragas oficiales, me pongo un post-it con el cambio de número y arreglado... la gente pobre es que somos mu apañaítos.
Igual que pensaba en los camellos cuando les daba agua pienso en mi familia, así que les doy cosas rojas, un lazo para mi padre.. un tanga para mi abuela, así, sin criterio.

Pero bueno, estos eran los fantasmas de las navidades pasadas...
Ya empecé a entrenarme hace un par de años para las futuras... me hago regalos a mí misma, los envuelvo, pongo mi nombre, los dejó en el lugar de los regalos y al día siguiente los abro con cara de sorpresa y emoción, me digo a mí misma cuanto me gustan y lo mucho que me quiero.
Algún día, cuando viva sola con mis gatos imaginarios le diré a mi madre que son regalos de mi novio imaginario y mientras me caliento una pizza en el microondas por nochebuena, pondré un ruido ambiente de gente feliz y le diré que estoy con mis suegros imaginarios que la mandan recuerdos... para que piense que llevo una vida de persona normal que se relaciona con otros seres humanos.
Luego me pondré un maratón de 'Solo en casa', 'Vaya Santa Claus' y esa en la que Terminator busca un muñeco de acción para su hijo en todos los Corte Inglés de Madrid.

Feliz navidad.




No comments:

Post a Comment