Monday, January 27, 2014

Madurar es de frutas


Está claro que todo se pega menos la hermosura... y los problemas que tiene el señor de la boina y la bota de vino difunta con las máquinas que dan billetes de autobús, han pasado a mí. (Es bonito cuando los hombres de la ventanilla están entretenidos sacándose los moquetes y te mandan a la máquina a por el billete, te permite ser antisocial)

Pero bueno, mi problema ha sido con un parquímetro (No sé si es la palabra, pero bueno, el cacharro ese que come dinero y te da un papelito para la zona azul).

Primero me pedía la matrícula, y claro, no me la sé porque soy así de guay y ya tengo muchos números en la cabeza. Volví al coche a mirar la matrícula, cuando llegué se me había colado un señor.
El señor, simpático y gracioso, me dejó la maquinita en inglés... y no la entiendo ni en castellano, así que todo Ok.  Entonces vino otro señor que también se me coló con la excusa de enseñarme como funcionaba la máquina, me lo explicó como si fuera tonta y luego comprobó que no era culpa mía y la máquina me estaba vacilando... eso o que ahora mis dedos tampoco funcionan con las teclas. Un drama.
Siglos después pude sacar mi papelito de la hora pero en la pobreza extrema que vivo solo me llegó para media hora, bueno.

Tras esto, la niña de ojos de mar y servidora, fuimos a buscar una cafetería para desayunar... a la una de la tarde. Pero claro, esto lo pensamos ya después.
Nos fuimos a una cafetería que por lo menos era mona y no estaba repleta de señoras (Aunque sería el ambiente idóneo para la que me acompañaba, quien la conoce sabe que el look octogenario la vuelve loca)
Ya después de sentarnos comprobamos que no nos iban a dar ningun desayuno y que la vida era cara... pero nos daba vergüenza levantarnos.

Leemos la carta... ¿un zumo de naranja 3,50 ? Pero bueno. 3,50. ¿Estamos locos? ¿Son naranjas de oro? Que yo ni regalado, la naranja y yo nos llevamos muy mal... pero por dios.
Total, que decidí ser madura y pedirme un café. Sé que no me gusta, pero tenía miedo de pedir un Cola Cao y que me cobraran 5 euros...
Analicé los cafés... ¿Cual sería el menos malo? Ya está. Café Bombón.
Pues horrible. Ya está... reniego totalmente, paso de ser adulta.. quien me invité a tomar un café me perderá para siempre, huiré haciendo la croqueta.
VENENO PURO. La leche condensada era mi única esperanza de poder beber algún tipo de café en el futuro como las personas normales... pero no.

Yo no sé si beberme los culines de café con anís cuando era una tierna niña con coletas me habrá dejado alguna secuela, pero no puedo, renuncio.









Ya sé que soy laísta o leísta y es muy feo, pero también es feo cuando decís 'habría' y no 'hubiera'.

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