Friday, April 25, 2014

Las arañas están hechas de infierno.


Hoy he estado a punto de morir varias veces... pero esta última ha sido la peor.

Salía yo de apañarme las cejas con una profunda concentración cuando entonces la vi, quieta en la pared de enfrente... Mis ojos se clavaron en sus patas y mi cuerpo dejó de responder... ¿Qué hago? Tenía que enfrentarme a ella, mis 4 patas contra sus 8 patas... claramente yo era la que estaba en desventaja..

No podía acudir a nadie porque estaba muy sola, así que me armé de valor y pegadita a la pared contraria como si tuviera un precipicio debajo, conseguí llegar a otra habitación... empecé a buscar ¿Qué me sirve como arma? Tenía que ser algo suficientemente largo como para asesinar a una distancia prudencial... mi cabeza había elaborado un rápido esquema con todas las tragedias que podían ocurrir según mis actuaciones...  Aquel ser podría huir rápidamente hacia el suelo y entonces yo tendría que buscar un sitio para subirme y quedarme a vivir allí para siempre vigilando el suelo hasta volverme loca, o podría huir hacia arriba y entonces yo tendría que suicidarme porque viviría con el temor de que saltara a mi cabeza... o podría saltar hacia mi y entonces moriría de ataque al corazón...

Necesitaba ayuda, aunque fuera telefónica... contacté con el señor del vino pero estaba ocupado viajando, así que acudí a una persona muy valiente que mata bichos a sangre fría, la señorita Barcos.
Propuso pisar a aquel ser pero yo siempre voy descalza y esa opción no era posible... de hecho iba de puntillas porque el suelo, la verdad, está por barrer y me estaba dando bastante asquete... pero las zapatillas y yo no somos compatibles.
No se nos ocurría nada.

Volví al cuarto de baño, otra vez face to face con el arácnido... solo se me ocurría intoxicarlo con desodorante pero no funcionó... se hizo una bola y luego parecía una araña dopada, venga para arriba, venga para abajo... en cuanto parpadeaba la perdía de vista y eso me hacía sentir mucho miedo.
Me plantee asesinarla con la escobilla del wc, mi desesperación crecía... sabía que la solución estaba en la esquina del pasillo... no sabía muy bien si en la escoba o en la fregona, pero ahí... El problema era el acceso a esa esquina, para llegar tenía que pasar muy cerca de lo que me atormentaba..

Tras muchos saltos y grititos agudos, decidí mover ficha... dejarla con vida no era un opción. Puse el manos libres y dejé a la señorita Barcos escuchando... elegí fregona. Estaba seca, de hecho estaba totalmente tiesa... perfecto, con la escoba corría el peligro de no ejercer la suficiente presión en el cuerpo del bicho y que saliera ilesa... no podía cometer errores.
Tras unos minutos con la fregona en guardia y calculando distancias... lo hice. Apreté el mocho contra la pared y cuando tenía visualizado un sitio al que subirme por si seguía viva, solté.
No estaba en la pared, no estaba en el suelo... y no quería inspeccionar la fregona, así que para no correr riesgos, ahogué el mocho en lejía.

Ha sido media hora de batalla muy dura, pensé que no saldría de ella... notaba las manos invisibles del demonio ahogándome. Aun me tiembla el cuerpo..

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